Portada del Expediente
Mi admirado amigo Rafahell, titular del blog Qurtuba Fábulas, me ha enviado un documento muy interesante; el proyecto de una de las desviaciones del Arroyo del Moro, cuando bajaba por la Avda. de los Mozárabes, desviación porque decían molestaba a la construcción de los cuarteles de la Victoria, o Avda. de Medina Azahara, de la Guardia Civil y del Ejército (actualmente sedes de Sadeco y Gerencia de Urbanismo). Hace trece años hice una entrada para este blog sobre el Arroyo del Moro que me dejó satisfecho, obtuve ayuda de Paco Gamero y Ángel Martos, que en aquellos tiempos estaban muy activos en la localización de veneros y fuentes de la localidad.
Cuando miras las fechas de algunos artículos te das cuenta del inexorable paso del tiempo, trece años, que desde luego no son nada en cuanto al cómputo real de la historia. El Arroyo del Moro que nace en el Lagar de la Cruz, baja por la Cuesta de la Traición de la mano una gran obra hidráulica, todo su cauce está protegido por muros formados por bloques de piedra, y los cruces del camino igualmente. Hay uno significativo por donde están las ondulitas que está tapado por grandes sillares. Toda esa infraestructura pétrea es para proteger ese camino serrano minero por excelencia.
Deja el milenario camino pasada la Fuente de la Raja, y se mete entre fincas por la esquina de la pared de que protege la alberca y busca el cruce de la carretera de Villaviciosa, por el Carmen. Luego la cruza otra vez, algo más abajo del Cerrillo para entubado discurrir por la zona del Mayoral y Encinar del Duende, hasta cruzar nuevamente la carretera (avda. del Brillante) a la altura del “Puentecillo” cruce con la de Calasancio. Las paradas de autobús en ese tiempo tenían los nombres de los lugares; Puentecillo, Molinillo de Sansueña, Carril Huerta de los Arcos, etc.
Después continúa por el Patriarca y otras fincas que ya son terreno urbanizado, hasta la antigua finca de la Matriz, Fuente de los Picadores o Callejón de los Toros, que es donde se represa, se corta su cauce y gira a la derecha 90º por el nuevo cauce artificial, a través de la de Maria Luisa, Margaritas y Santa Ana, buscando el arroyo del Patriarca que bajaba por la actual Avd. Arroyo del Moro, cercano a la Huerta de los Mudos, donde pasan fundidos los dos.
Luego cuando llega a Esquina Paradas, bajo las vías del ferrocarril de Sevilla y Málaga, cruza a la Huerta de la Marquesa, y baja por la Avda. Parque buscando Vista Alegre y el edificio del Área de Seguridad y Tráfico del Ayuntamiento, donde tiene en su sótano un cuadrante de control. El arroyo y las lluvias fueron los causantes del derrumbe de parte de la pared norte del Cementerio de la Salud en los años noventa cuando se estaba construyendo el edificio municipal.
Tenemos un arroyo estacional como es este del Moro, que ha sido desviado su cauce por lo menos tres veces; primero era foso de la muralla oeste de la ciudad, y luego bajaba de la misma manera por la muralla del Alcázar Viejo hasta la Puerta de los Sacos donde desembocaba en el río. Posteriormente se desvió a la Avenida de Mozárabes, entonces se desvió nuevamente en la Fuente de los Picadores buscando el del Patriarca más al oeste, que es la desviación que nos ocupa, porque molestaba para la construcción de los Cuarteles.
Desde el Callejón de los Toros buscando otro arroyo serrano el del Patriarca desde que él y el del Moro unidos bajaban por las huertas buscando el Cementerio de la Salud para desembocar al río delante del Molino de la Alegría junto al Puente Nuevo y la antigua alcantarilla general que desapareció como tal al construir el emisario principal que discurre hasta la depuradora de la Golondrina.
Cuando vemos la Cuesta de la Traición, al igual que estaba antes la Carretera de las Ermitas, intransitable, podemos pensar que nunca ha sido camino usado por vehículos, pero para eso estaba la infraestructura hidráulica que conformaba el cauce desde arriba, Lagar de la Cruz. Evitaba que se saliera el agua de su sitio y destrozara el camino por lo que el deterioro del mismo es por la erosión sufrida y la falta de mantenimiento.
“DEL MORO (Del Libro Arroyos de Córdoba de Carrasco)
El Cerrillo es un lugar de nuestra ciudad muy conocido de los cordobeses. Allí arranca la Cuesta de la Traición, paraje desolado donde en los siglos pasados se apostaban bandoleros para sorprender a cuantos desprevenidos por allí caminaban con sus recuas. La cuesta es un callejón entre dos montes que sube hasta el Lagar de la Cruz. A mitad de la cuesta se halla la Fuente de la Raja. Cerca del lagar mencionado nace este arroyo de invierno que de las lluvias y de la finca La Aduana toma aguas, y cruza la ctra. de Villaviciosa hacia El Carmen de la Aduana por donde va al olivar de Matamilanos y vuelve a cruzar la carretera entrando en la Huerta de Segovia entre naranjos que, en primavera, obsequian con el virginal aroma del azahar.
Esta es una de las huertas de más encanto de nuestra sierra con la de Los Arcos. Es reino de la dama de noche y el heliotropo en las noches cálidas del verano cordobés. Por el Mayoral y el Encinar del Duende se perdió bajo bóveda; ocupadas estas fincas por una parcelación de chalés, algunos construidos sobre el propio cauce y han reventado en años de fuertes lluvias. Pasaba por detrás de una barriada conocida por Vistahermosa, con ironía "barrio de los chismes". Lecho abajo alegraba con su cantar líquido el colegio de las Adoratrices, las canteras de Olmo donde yo visitaba el cariño de tía Francisca y mis primos hermanos; Villa Blanca y Villa Felisa por donde aún existe el viejo camino del Duende.
Donde arranca este camino hubo una fuente y lo cruza aún el de las Ermitas, viene por lo que fuera barriada de San José, Valdeolleros y Santos Pintados, hoy Avda. de Almogávares. El arroyo cruzaba la carretera del Brillante por el lugar conocido como el Puentecillo; lindaba la Huerta del Tablero Bajo hacia las de Santa Ana, las Margaritas y María Luisa. Iba por debajo de la Carretera de Santa María de Trassierra hacia la Marquesa, Chinales y cortijo de Montijano y por Vista Alegre se acercaba al Cementerio de la Salud y entraba en el Guadalquivir por el Molino de la Alegría.”
“Por 2.305,294 metros cúbicos de desmonte colocando el producto de la excavaciones en caballero a los costados de la línea o cancel a 45 céntimos de todo coste, 1.037,38 pesetas. Córdoba 3 de octubre de 1892, El Arquitecto Municipal, Pedro Álamo”. Así dice el documento que recoge el expediente de desviación del Arroyo del Moro, terminando el siglo XIX.
Fotografías de diversos planos Libro Arroyos de Córdoba y del expediente.
Bibliografía expediente de AMC facilitado por Rafael Expósito de Qurtuba Fábulas.
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