miércoles, 8 de julio de 2026

BARCELONA 1964

Monumento a Colón, puerto de Barcelona

En el año 1964 fuimos toda la familia a Barcelona -Mis padres, mi hermana Loli y yo-. Mi padre iba a tantear el trabajo en Cataluña, y la visita obligada era a casa de mi tío Antonio, que ya llevaba años afincado allí, y era quién le estaba buscando el trabajo. Mi tío Antonio era para mí alguien especial a pesar de que había sido bebedor, y cuando bebía era un poco más malaje que lo habitual por “granaino”, afortunadamente, ya no bebía. Otra cosa eran los problemas económicos que tenía con la tahona, irresolubles, hay que conocer los porqués de las cosas. Yo coincidía con él en la ideología antifranquista que profesaba, y lo consideraba muy buena persona. Él se había pasado del bando golpista al bando republicano. Ese hecho nada más era más que suficiente para recepcionar mi admiración. Me regaló el libro de “Los Topos”, dedicado a los españoles que se encerraron muchos años en sus casas evitando ser asesinados o encarcelados. 

Emigrantes en la estación

Como he apuntado corría, entonces lentamente, 1964, y ahora hace la friolera de 62 años. Podemos imaginarnos con 62 años menos y nuestros familiares presentes, todavía con arrestos para irse a buscar trabajo fuera de tu tierra. Aquel viaje estuvo lleno de anécdotas, hay que reconocer que había una gran diferencia de nuestra Córdoba casi pueblerina y una gran ciudad como era Barcelona. Era la primera vez que visitábamos una gran ciudad. Cogimos a las once de la noche el “catalán” en la estación de Córdoba, que se había configurado con dos composiciones, el “sevillano” y el “malagueño”, para poner rumbo a Alcázar de San Juan, y después desde allí, buscar la ruta de Levante, para continuar a Cataluña. En Almansa estuvimos parados varias horas, por un incendio en un vagón que obligó a la reubicación del personal. Ese retraso acumulado llevó a que se aterrizó en Barcelona a la siguiente noche cerca de la una de la madrugada. Más de veinticuatro horas de viaje, hacía que los niveles de carbonilla estuvieran subidos en el paladar. Menos mal que el mar de naranjos en ese momento en flor, neutralizaban todos los problemas del olfato. 

Estación de Francia, Barcelona

Valencia era una estación en la que composición entraba de cara y salía de culo, era una estación término. Pues mi padre, fiel a quemarnos la sangre siempre, se bajó en la estación a dar un paseo y arrancó el tren, como es lógico sin esperarlo. Mi madre me preguntó: -Y tu padre? -No lo he visto -le dije- Voy a ver si lo encuentro. Recorrí todo el tren y al llegar al último vagón, por el cristal de la puerta lo vi en la plataforma. Se había subido in extremis. Menos mal. Aunque según mi madre el problema, de haberse quedado en Valencia, lo tendría él, pues los dineros del viaje los llevaba ella en su bolso. Berlanguiano todo. Mi padre tranquilo, sin problemas. En la región valenciana los nombres de los pueblos eran la mayoría de reminiscencias árabes. Cuando cruzamos el Ebro por Amposta, me pareció el río más grande y caudaloso que había visto, ya estaba próximo a su delta, pero me impresionó.

Llegada del "Sevillano" a Barcelona

Veintiséis o veintisiete horas de vieje tocaban a su fin, estación de Francia en Barcelona. Muchas maletas de madera con cantoneras metálicas, sujetas con guitas de esparto. Familias enteras que seguro iban a lo mismo. Recopilamos el equipaje, que incluía damajuana de vino de Cruz Conde, y nos subimos en un taxi en la parada. Después de darle el destino, el taxista le preguntó a mi padre: Qué, a buscar trabajo? -No, -le contestó mi padre- es que el niño está enfermo del pulmón, y lo traemos a un especialista. A ver si tenemos suerte

Mis Padres, Mi prima y mi hermana

Él pretendía, crear algo de solidaridad entre pobres, y que nos diera las mínimas vueltas por la ciudad. Era un mundo de pícaros por ambos lados. El destino era San Baudilio de Llobregat, un poco más al sur desde donde estábamos. Todo el camino fue mi padre contándole al taxista las penas de “mi enfermedad”, y los beneficios que suponíamos nos iba a traer el viaje. Yo miraba a mi madre y ella me hacía gestos de que me callara y dejara hacer a mi padre. Arribamos de madrugada a San Baudilio de Llobregat y no se portó mal el taxista con el importe del viaje. Mis tíos Antonio e Inmaculada estaban esperándonos y preocupados por la tardanza. Nos acomodaron, a mí con mi primo Pepito y a mi hermana con mí prima Mari Estrella. Lo que daba el piso. A mí me llamaba mucho la atención mí tío Antonio, por lo señalado anteriormente, no lo había visto desde hacía diez años, yo tenía seis cuando fuimos a Pinos Puente una temporada, también a trabajar mi padre. Pretendían levantar la tahona del abuelo Antonio

Golondrina en el puerto de Barcelona

Una paradoja, mi tío Antonio y familia, vivían en una calle dedicada al militar fascista de Córdoba en la Guerra civil, el General Varela. Es curioso cuando menos, cada vez que le escribía mi padre tenía que poner el nombre de un fascista en la carta. Al día siguiente, cuando nos despertamos, mi padre y mi tío Antonio habían ido a una compañía de seguros un problema médico, en el centro de Barcelona. Yo decidí ir a buscarlos. Cogí el ferrocarril de vía estrecha, en la estación de San Baudilio, y me bajé en la Plaza de España. Allí transbordé al metro, me bajé en la parada más cercana y cuando salían de la compañía de seguros, me di de cara con ellos. Se extrañaron de verme allí solo, un chaval provinciano que era la primera vez que se movía por una gran ciudad. Había mapas en las calles desde luego. Nada de Google o cualquier otra aplicación, entonces. Y los teléfonos móviles eran ciencia ficción.

Parte superior de la estatua de Colón

Otro día fuimos a ver a la familia de Serrano -un compañero de trabajo de mi padre que habían emigrado a Cataluña-. Vivian en San Andrés del Besos. Ferrocarriles Catalanes desde San Baudilio, a Plaza de España, metro hasta Urquinaona, y autobús hasta San Andrés del Besos. Aquello era como nuestro Barrio Naranjo o Zumbacón, por las mismas fechas, calles de casitas fabricadas como podían, de tierra, corriendo las aguas sucias por medio, en arroyos formados por las mismas aguas. Familias de andaluces y extremeños normalmente, adaptándose, desorientadas aún, malviviendo y levantando Cataluña. Les quedaba mucho para encontrar la normalidad. Nos recibieron a mi padre y a mí, con mucha alegría, era como recibir algo de Córdoba. Hicimos el viaje de vuelta, por el mismo recorrido. 

Entrada al monumento de Colón.

Cuando volvimos mi familia, nos tenía preparado el viaje a la ciudad, al puerto de Barcelona, habían previsto un paseo en las Golondrinas del puerto (barcos de pasajeros hasta la bocana del puerto y volver) y ver algunos monumentos. El que mi madre se subiera a un barco, aún dentro de la tranquilidad de las aguas del puerto, era un grajo blanco, pero lo hizo. Hicimos el recorrido, que hoy está servido por pequeños y modernos catamaranes, y después estábamos a los pies de la estatua de Colón, una enorme columna de bronce de unos cincuenta y tantos metros, con un ascensor interior y arriba una plataforma acristalada que permitía un aforo de unas diez personas. La vista, cuando encontrabas un cristal en condiciones, era de 360º sobre el puerto y barrios adyacentes, la Montaña de Montjuic, y un elemento que destacaba, las torres del funicular del puerto, con las barquillas en movimiento. Creo recordar que tres personas y el ascensorista, era cuanto cogía en ese ascensor, subían tres y bajaban tres. La idea era mantener el personal adecuado arriba, porque no cogían más. Lo mismo que pasó en el barco tampoco comprendía que mi madre subiera a ese monumento. Voy demasiado corriendo con la narración que da para pararse en pequeñas anécdotas de todo, porque todo era nuevo. 

Mirador dentro de la torre del monumento de Colón

Vuelta a San Baudilio porque al día siguiente era día de playa en Casteldefels. Esta ciudad costera hay que imaginarla con 62 ó 63 años menos. Recuerdo muchos campings en la carretera, la Ballena Alegre, era el nombre de uno de ellos. Una playa de arena fina y poco turismo aún. Allí se nos presentó a la hora de la vuelta, el “niño” del Jefe de Estación de San Baudilio -que le estaba tirando los tejos a mi prima Marí Estrella-, con el que volvió a San Boi en la Harley (moto) con mi prima de paquete. Nosotros en el bus que nos trajo a la playa. Gavá y Viladecans, la desembocadura del Llobregat, con el aeropuerto internacional del Prats entonces, a la derecha según íbamos para San Baudilio. Por la tarde, el niño del Jefe de Estación, como la copla de la Piquer, nos dio una sesión de pase de diapositivas, pues era aficionado a la fotografía. Tenía fotografías del metro de Paris que estaba prohibido hacerlas en él. En una de ellas a mi prima le pareció haber visto a una persona que parecía a su hermano Antoñito, asesinado y arrojado al tren para robarle, en Lyon, Francia hacia muy poco tiempo entonces. Tenía mi primo Antoñito 26 años. Aquello fue revivir el drama. En su momento, cuando le comunicaron a mi tío del consulado su fallecimiento, pidió permiso para ir a enterrar a su hijo, pero como tenía antecedentes de haber estado en la cárcel en la Guerra Civil se lo denegaron. Había sido un preso político. Ni eso permitía el régimen asesino.

Mirada al puerto desde el monumento

Al día siguiente amanecí con fiebre y algo de dolor de garganta, fuimos al médico, y me diagnosticó el galeno, sinusitis, el viaje en tren y la ventanilla habían hecho de las suyas. Sinus Liade un preparado farmacéutico que dio un resultado óptimo. Ya recuperado algo fuimos a visitar a la tía María, hermana de mi padre, una mujer luchadora que había dejado la recogida de la aceituna en el pueblo, y de quitar mierdas, a una familia muy del régimen, con un apellido de alta tradición fascista. Mi tía emigró con su marido, el tío Manolo Alba, de apodo “Salmenúa” en el pueblo, zapatero de profesión, y sus cuatro hijos, 3 hijos e hija (actualmente sólo queda la prima María Carmen), fiel reflejo de su madre. Mis primos entonces vivían todos, entonces eran: Bartolomé (1945-2019), Antonio (1946-2003) y Manolo (1949-2021). En aquel entonces mi tío Manolo estaba accidentado. En la fábrica le había pasado una vagoneta por encima del pie -se le había olvidado quitarlo del recorrido de la rueda-. 

Torre de San Jaime funicular en el puerto

Lo que trato de decir es que, hasta que se vieron en un piso, o cuando menos en una vivienda normal, en un sitio normal, pasaron años de penas, viviendo como vivían, cosa que a mí no me entraba en la cabeza. Esa fue la inmigración interior, la misma que la que ahora vemos del exterior, por eso cuando se utiliza un lenguaje que criminaliza a los emigrantes sólo hace falta saber cómo fueron nuestros emigrantes, dentro incluso de nuestro país, imaginemos eso mismo, pero en un país extranjero. Para llegar a esa infravivienda de mi tía María, que estaba adosada a la pared del cementerio de San Baudilio de Llobregat, y compartida con otras familias, había que pasar por un gran manicomio que se inauguró en 1854. Ahora se llama Parque Sanitario de San Juan de Dios. Todo era muy tétrico sin duda. Pero así vivía mi familia emigrante en Cataluña, y nada más que pensar que mi padre encontrara trabajo, y tener que compartir esa forma de vivir de momento era un drama. Amenazaba lluvia, pero teníamos previsto ir a Montjuic a ver la fuente monumental, a cada uno nos dieron un paraguas, pero como no llovió sobraron todos. Ferrocarriles Catalanes hasta la Plaza de España y andando a Montjuic a buscar de un sitio adecuado para ver el espectáculo. Muy hermoso, pero imposible que una persona llevase todos los paraguas. 

Fuente monumental de Montjuic

Mi primo Bartolo que era dos años mayor que yo, me sirvió la siguiente mañana de cicerone. Ya había dado la nota en una visita a casa de mi tío Antonio, con personas de la fábrica de mi prima Mari Estrella, diciendo que se metía en los servicios a arreglar utensilios personales. La persona citada le recriminó hacer eso en horario de trabajo, y a alguno nos dió un poco de vergüenza ajena la conversación. Pero había que echarle un cable a Bartolo y cuando menos que se callara pronto para no empeorar. En el recorrido que hicimos por Barcelona dio muestras también de su imprudencia. Al comprar una revista extranjera, que el kiosquero le dijo que lo era y el respondió que sólo miraría las fotografías. Una inclinación de la cabeza por mi parte al kiosquero, fue la petición de comprensión para mi primo. Luego fuimos a una bodeguilla, donde sólo vendían gaseosas y vino a granel, y pidió un tipo de coctel que la persona que atendía el establecimiento ni siquiera conocía. Otra petición de disculpa por mi parte, cambiándome a una cerveza. 

Mi tío Antonio, tia Iluminada, mi madre y Encarnita mi prima.

En San Baudilio abrían el cine dos días a la semana, viernes y sábados. La gente madrugaba mucho para el trabajo y no había clientela los días laborables. La película que proyectaban era mala y a mi se me ocurrió decir que era un “pego”, por lo que tuve que explicar la odisea de Monsieur Pegaux en Córdoba, al intentar volar un globo aerostático, que no subió a pesar de varios intentos y se quedó en un fracaso o fallo. Le pasó lo mismo que el Pegó, una nimiedad una tontería. Y de eso quedó la palabreja. Por parte de mi tío Antonio y mi tía Iluminada tenía tres primos, pues Antoñito había sido asesinado como he dicho en Francia. Este era el preferido de mi padre. Había sido legionario en su servicio militar y luego emigró a Francia a trabajar. Mi prima María Estrella también emigró después a Bélgica. Todavía conservo una postal que me envió del Atomiun de Bruselas. La mayor de los primos era Encarnita, que había nacido con un problema mental. Al final murió con más de ochenta años en una residencia. Los últimos años la atendía su hermano Pepito, que era el único que le quedaba. 

Familia en Pinos Puente

Mari Estrella murió en 2017. Días antes me llamó por teléfono para despedirse de mí, pues sabía que de un día a otro iba a fallecer. Pudimos vernos en Alcanar el último verano, pero ella no quiso. Yo estaba en Peñíscola. Quedó anulada también, la visita que iba a hacer a Córdoba para vernos. Lo de Antoñito ya lo he comentado. Así que por esa rama de mi tío Antonio sólo queda Pepito. Por parte de mi tía María y Manolo Alba, sólo Mari Carmen. Que es igual que su madre de lista, pero trasladada al siglo XXI. No he mencionado a los hijos de mi tía Pilar y el tío Pepico Ruiz; Antonio, José y Pilar, porque estos emigraron a Barcelona algunos años después. Les fue muy bien profesionalmente. 

Nota sobre el asesinato del primo Antoñito.

En cierta ocasión conseguimos reunirnos una porción de esta familia extensa, en Pinos Puente (Granada) en casa de la prima Gracia, un verano, nosotros íbamos para Motril. Pero solo los de mi tía Gracia de Pinos Puente, los de mi tía Pilar, menos su hija, y ninguno de mi tía María. Si, por el contrario, estuvieron juntos los hermanos que quedaban vivos Mi padre Pepe, y sus hermanas Gracia, María y Pilar, faltando su hermana Encarna, hermano Antonio, hermana Carmela y Mercedes, ya fallecidos. Eran ocho hermanos (ya no vive ninguno) y tuvieron 21 hijos, de los que sobreviven 13. Esta reseña familiar no tiene nada que ver con el viaje a Barcelona. No sé si mi padre sopesó como había que vivir allí los primeros años. Afortunadamente no le interesaron las condiciones laborales del trabajo y volvimos a nuestra tierra. 

Bibliografía de la memoria cada vez con más dificultades
Fotografía personales y de Internet

martes, 23 de junio de 2026

MEMORIA

 

Fachada del colegio y balcón arriba

Hay recuerdos en nuestra memoria, que los creemos ciertos, pero pueden no serlo, algunos por imposibles. Había una leyenda en el colegio San Antonio de Padua, en la calle Alta de Santa Ana, que decía que, “el Lubi” (Era el nombre de una pasamanería de la calle Jesús y María) había saltado desde el balcón de la clase a la calle, en una discusión con el maestro, D. Enrique Rodríguez, después de estamparle un tintero, en su blanca camisa. Lo del tintero puede ser verdad, pero lo de saltar desde el balcón a la calle es imposible, hay lo menos cinco metros de caída libre, y no hay ventanas cercanas por las que bajar. Por lo tanto, esa leyenda es eso, una leyenda. Eran unos tipos muy bajitos, digo eran porque era un grupo de chavales similares en talla. 

La memoria la sustituye el móvil

Con la memoria nos pasa que las cosas o lugares que tenemos memorizados, no son en realidad como pensábamos. Ni las personas tampoco. Con las personas que somos elementos cambiantes es lógico, y con los lugares también. Otras veces al llegar al sitio vemos como al activarse el recuerdo, se actualiza el que teníamos en algún recóndito lugar, entre una neurona y otra. En un “neurobit” que no se había activado desde entonces. Es posible que los lugares se modifiquen, de hecho, así ocurre. Las más veces esos sitios desaparecen por la cuestión del tiempo, y ya no pueden ser modificados, es nuestra instantánea la que valdrá para siempre.

Código binario

He estado leyendo el desarrollo de las memorias digitales, y no puede ser más simple la forma de almacenar datos, solo se utiliza la lógica de un si y un no, un interruptor encendido y apagado, un cero y un uno. Lo que más vale, además de la miniaturización, es la velocidad de búsqueda o de mover esos datos. En la nuestra que es orgánica, parece que se almacenan los datos en distintos sitios. Pero al final, a pesar de entrar los datos por cada uno de los sentidos, seguro siempre se traducen a un modelo determinado de lenguaje de almacenamiento. Lo verdaderamente cierto es que es una maravilla poder recordar cosas porque en el fondo es volver a vivirlo, sea o no modificado por el tiempo. Y lo más lamentable de todo es que, muchos datos nuestros están en manos de seis o siete capitalistas, indeseables, que los utilizan para ser aún más ricos.

Fotografías de Internet, ignoro los autores
Bibliografía de la memoria

domingo, 7 de junio de 2026

LA GUERRA DE LOS MUNDOS.

La guerra de los mundos


Corrían los años 1955 o 1956, del siglo XX. Habíamos ido al cine de verano Lucano y volvíamos para casa, la Judería. La película que vimos la “Guerra de los Mundos” (1953). Se abría el vehículo espacial, que era como una manta raya metálica, emergía un brazo flexible con una especie de ojo, se oía un sonido estridente repetido y salía del ojo un rayo verdoso que desintegraba cuanto tocaba. Nosotros íbamos por la calle Martínez Rücker, llegando a la Plaza de la Concha, cuando oímos el sonido estridente. Seguro estábamos para ser desintegrados en un momento. Todos nos asustamos y nos pegamos a la pared. 

Otro cartel

Pero para suerte nuestra el sonido era idéntico al de los grillos cebolleros -cuando había grillos, y mi oído me permitía oír agudos que ahora no oigo-, y no eran por tanto los invasores de otro planeta. Menos mal. En esos tiempos estaban de moda las películas de ciencia ficción. “Cuando los Mundos Chocan” (1951), “El enigma de otro mundo” (1951), “Ultimátum a la tierra” (1951), luego más cercano hicieron otra copia de la “Guerra de los Mundos”. Eran los tiempos de cuando un serial radiofónico de Orson Welles asustó a los Estados Unidos.

Los tres primeros que desintegraron

En la "Guerra de los Mundos", la solución, que los críticos consideró divina, por el creacionismo de algunos, fue que lo que hicimos con los “evangelizados” aztecas, toltecas, incas, etc. cuando les llevamos “religión y civilización”, además de robarles el oro, lo acompañamos también de un montón de variados microbios y enfermedades para las que no estaban inmunizados. Pues lo mismo, pero al revés, los microorganismos de la Tierra acabaron con la super tecnología de los “marcianos”. Eso sin embargo no le pasó a “Un Marciano en California” de Jerry Lewis, que aguantó el tirón. 


Fotografías de Wikipedia.
Bibliografia de Wikipedia también 

viernes, 5 de junio de 2026

SOBRE D. ANTONIO JAÉN MORENTE

 
Portada de su Historia de Córdoba

En 2017 hubo una exposición dedicada a D. Antonio Jaen Morente, fueron comisarios al alimón Antonio Barragán Moriana -nuestro historiador más ilustre y prolijo de la memoria histórica- con Manuel Toribio García. Barragán prologó el catálogo -le llamo catálogo, aunque puede resultar desmerecimiento, pues tiene categoría sobrada para ser un ensayo sobre D. Antonio Jaén-. Es una exposición literaria que merece la pena leer. Es curioso como el paso del tiempo no desmerecen ciertos trabajos, al contrario, como el buen vino y el mejor jamón, la cura del tiempo es el enriquecimiento del producto. Esa nueva lectura me ha traído recuerdos relacionados con el historiador exiliado.

D. Antonio Jaén diputado 1936

He de reconocer como en la década de los setenta conocí a D. Antonio Jaen Morente, pues ejemplares de su Historia de Córdoba, estaban en una buhardilla del “Gobierno Viejo”, que fue después Colegio Mayor, junto con otros libros prohibidos, incluidos Boletines de las Cortes republicanas. Amontonados como preparados para la quema. Edificio cuyas llaves las teníamos nosotros por ser la sede del Radio Club Córdoba, una asociación de radioaficionados, a la que durante un tiempo la Diputación nos otorgó la custodia del edificio. Aquello lo pusimos en conocimiento de la Diputación para que se hicieran cargo del material. No obstante, nos quedamos con algunos ejemplares para nuestra biblioteca, y uso personal que yo aún conservo.

Portada de la Constución republicana 1931

Ver todos esos libros amontonados en el centro de la buhardilla, con ventana encima del balcón principal, como esperando a los bomberos de la película Fahrenheit 451, con polvo de muchos años, te causaba una enorme pena. Libros y publicaciones censuradas por la dictadura fascista que a algún alma caritativa se le olvidaron allí, puede que aposta, y no pasaron por la quema que era seguro el destino que les esperaba. Y ese fue el primer contacto mío con una de las obras de D. Antonio Jaén Morente. La Historia de Córdoba. Luego estaba su casa de la Puerta de Almodóvar, que luego fue la taberna de Paco Rubio. Conocíamos de niños su nacimiento en ella, pero en nuestra infancia aún no había placa conmemorativa, la puso el Ayuntamiento democrático. Lo mismo que en la calle Almanzor estaba la del poeta Juan Morales Rojas. En esta tuve la suerte de estar invitado al acto de inauguración, por los hijos del poeta. 

Antonio Barragán Moriana (Foto Diario Córdoba)

D. Antonio Jaén, después de su periplo diplomático durante el gobierno de la II República, Filipinas y Perú, recaló en Ecuador y Costa Rica, países que lo acogieron como el intelectual que fue toda su vida. La cantidad de valiosos cerebros que el fascismo español “patriótico”, abandonó a su suerte. Por lo menos este hecho hizo que muchos pudieron conservar la vida, y rehacerla en América. Eso sí, su sabiduría la derramaron en las universidades americanas, pagando de alguna manera el acogimiento desinteresado de esos países solidarios con la II República Española. Los que se quedaron aquí aceptaron la dictadura y la promocionaron toda su vida. Reiterar la categoría que tiene Antonio Barragán Moriana como historiador, con una lista de títulos asombrosa, que se puede comprobar en el link de abajo. Creo que es la primera autoridad en la Memoria Histórica de Córdoba con diferencia. 


Fotografías del Catálogo y Diario Córdoba
Bibliografía del Catálogo

domingo, 31 de mayo de 2026

DISTANCIAS ESTELARES

 
Fotografía de nuestra galaxia, la Vía Lactea

Hoy he vuelto a ver una información que, cuando practicaba la astronomía me resultaba familiar pero siempre inasumible del todo. Son las distancias astronómicas. La de la Tierra a la Luna que es casi local es, por término medio de 384.000 km. La de la Tierra al Sol, a nuestra estrella principal, la que rige los destinos de este planeta en cuanto a gravedad, calor, etc. es de 150 millones de kilómetros, es lo que se puede llamar también unidad astronómica de andar por casa, una especia de kilómetro estelar. Su luz tarda a la velocidad de la ídem. ocho minutos veinte segundos en llegar a la Tierra. La Galaxia más cercana a la nuestra, es Andrómeda que está a 2,5 millones de años luz. El año luz tiene la friolera de un año a la velocidad de la luz de 300.000 kilómetros por segundo, que arroja una cifra de 9.460.730.472.581 kilómetros. Ya nos estamos perdiendo en distancias que nuestro cerebro es incapaz de procesar, lo primero porque no tenemos punto de comparación. 

Breve anatomía de nuestra galaxia

Cuando hemos hablado de galaxia más cercana, teniendo en cuenta que nos movemos en un plano en el espacio, desde que termina nuestra Galaxia, la Vía Lactea hasta Andrómeda, hay un vacío estelar de dos veces y media la distancia en kilómetros, señalada en el año luz. Un vacío que no contiene nada absolutamente. La estrella más cercana a nosotros es la Alfa de la constelación Centauri, que está a 4,2 años luz. Para seguir incidiendo, viajar entre nosotros y esa estrella, la Alfa, la más importante de la constelación Centauri, si dispusiéramos de un vehículo que pudiera moverse a 300.000 kilómetros por segundo, tardaríamos 4,2 años en llegar a ella. Y si nosotros quisiéramos comunicarnos desde la tierra con ese vehículo tardaría 4,2 años en llegar nuestra señal a ellos y otros 4,2 años en obtener la respuesta. No digamos más, si fuese un vehículo no tripulado, el control de cualquier maniobra tardaría 4,2 años en realizarlo, por ello cuando llegara la orden ya habría pasado de todo lo que puede pasar en 4,2 años terrestres. 

La vía lactea una galaxia espiral de cuatro brazos

Es otra forma de valorar las distancias y las dificultades de viajar en el espacio. Salvo que surjan otras maneras o métodos de viajar con el tiempo y cambie el paradigma actual. Decían que el ser humano no podría viajar a determinadas velocidades cuando nació el automóvil y el tren. Es lo de siempre. Pero con estos pocos datos ya tenemos para pensar o ampliar los mismos. Por ejemplo, dice la IA: “Se estima que existen entre 100.000 y 400.000 millones de sistemas planetarios en nuestra galaxia (la Vía Láctea). Los astrónomos han confirmado la existencia de miles de ellos, ya que la gran mayoría de las estrellas de nuestra galaxia albergan al menos un planeta orbitando a su alrededor.”  

Fotografía de Internet
Bibliografía de Intenet y de la memoria

jueves, 21 de mayo de 2026

ACLARACIÓN DE IA A UNA DUDA SOBRE UNA INSCRIPCION EN EL MURO DE ALMANZOR DE LA MEZQUITA DE CÓRDOBA

La inscripción en su lugar

En la cornisa sureste de la Mezquita, muro oriental, esquina Magistral González Francés/Corregidor Luis de la Cerda, Caño Quebrado, hay una inscripción en la pared desconocida para mí, y un amigo francés Jean Alouf, que hace un trabajo fotográfico en la Mezquita- Catedral, me preguntó por ella. Por mucho que busqué y pregunté a expertos no he conseguido ninguna respuesta adecuada. Esto me llevo a preparar una entrada al Blog sobre el tema, DUDAS EN INSCRIPCIONES con la esperanza que algún experto me diera, o nos diera, mejor dicho, una contestación. Hoy me ha dado por consultar a la IA y el sistema me ha contestado lo siguiente:

Magistral González Francés desde Santa Catalina

"La búsqueda externa no devuelve ningún resultado sobre una inscripción concreta en la cornisa sureste de la Mezquita-Catedral, en el muro oriental, justo en la esquina entre Magistral González Francés y Corregidor Luis de la Cerda. Ninguna de las fuentes consultadas —incluidas guías oficiales, estudios del recinto exterior y repertorios epigráficos— menciona una inscripción en ese punto concreto. Dicho esto, puedo ayudarte a identificarla si me das un poco más de información. 

El dibujo de F. Fraus no recoge la inscripción

Esa zona del muro oriental presenta:
1. Elementos habituales en ese tramo
Marcas de cantero medievales (pequeños símbolos tallados por los albañiles).
Inscripciones de control de obra de época califal o cristiana temprana.
•  Grafitos modernos (siglos XVIII–XX), a veces confundidos con epigrafía histórica.
Reaprovechamiento de sillares romanos o visigodos, que pueden llevar inscripciones fragmentarias.

2. Por qué esa esquina es especial
La esquina que mencionas coincide con:
El muro oriental de la ampliación de Almanzor.
Una zona donde se documenta reutilización de materiales procedentes de edificios anteriores.
Un punto donde no hay cartelas explicativas, por lo que muchas inscripciones pasan desapercibidas en la bibliografía.

El de Antonio Almagro sí.

3. Para identificarla con precisión
Si puedes describirla o, mejor aún, subir una foto, puedo decirte:
Si es árabe, latina, hebreo, o un simple grafito.
Si pertenece a una fase concreta (califal, almohade, cristiana…).
Si es un sillar reutilizado con inscripción romana.
Si es una marca de cantero y qué tipo.

4. Preguntas que me ayudarían
¿La inscripción es texto o símbolo?
¿Está enmarcada o aislada en un sillar?
¿Las letras son profundas o apenas incisas?
¿Recuerdas si era árabe, latín, números, cruces, estrellas…?
Si quieres, Paco, descríbemela o súbeme una foto y te digo exactamente qué es.
 
La fotografía subida a la IA

Subo la fotografía, y le digo a IA. -Esta es la imagen a identificar.

"Paco, ¡la has encontrado! Y además es una pieza histórica muy concreta… y muy poco conocida. Vamos al grano. Qué dice exactamente la inscripción

En la piedra se lee:
“XII DE MAIO DE MDXXVII AS DO ESTA TORR VN R”

Yo leo ahora que parece que lo veo mejor "XXI de MAIO de MDXXXVII" 21 de mayo de 1537.

"Transcrito con ortografía moderna sería:
“12 de mayo de 1527. Año de… Esta torre…”

¿Qué es?
Es una inscripción de obra del siglo XVI, probablemente puesta por los alcaides o maestros de obras responsables de la torre o cuerpo defensivo que existía en ese punto del recinto.
En 1527 se estaban realizando reparaciones y consolidaciones en varios tramos del muro oriental de la Mezquita-Catedral, especialmente en zonas donde aún quedaban restos de estructuras defensivas medievales. Esta inscripción marca:
La fecha exacta de la intervención: 12 de mayo de 1527.
La referencia a una “torre” (“ESTA TORR…”), que hoy ya no existe como tal.
El nombre o abreviatura del responsable (“VN R” o “Vn R.”), que suele interpretarse como iniciales del maestro de obras o del regidor encargado.
¿Por qué está ahí?
Ese tramo del muro formaba parte de la línea defensiva oriental del antiguo recinto. En el siglo XVI, tras varios derrumbes y daños, se reforzaron partes del muro y se documentó la obra con inscripciones como esta.
La mayoría de estas marcas no aparecen en guías ni catálogos, porque están muy erosionadas y no forman parte del programa epigráfico islámico o cristiano principal. 

Esquina deteriorada

Conclusión
Lo que has encontrado es una inscripción de obra renacentista, fechada en 1527, que señala la reparación o reconstrucción de una torre o estructura defensiva en ese punto del muro oriental de la Mezquita-Catedral. Es normal que no aparezca en la bibliografía habitual: es una de esas piezas “fantasma” que solo se conocen si uno pasea con los ojos muy abiertos, como tú. (en este caso fue Jean Alouf)

Si quieres, Paco, puedo prepararte:
Una transcripción paleográfica más precisa
Una reconstrucción del texto completo
Un contexto histórico detallado de las obras de 1527
O incluso un mapa del recinto con las torres desaparecidas
Tú decides hacia dónde seguimos.-Si quiero

Esquina reparada

Perfecto, Paco. Vamos a desarrollar las tres cosas que pediste:
1. Transcripción paleográfica precisa,
2. Reconstrucción del texto,
3. Contexto histórico detallado de las obras de 1527.

Aquí lo tienes, bien trabajado y con rigor.
1. Transcripción paleográfica precisa
La inscripción, tal como aparece en la piedra, es:
XII DE MAIO DE MDXXVII AS DO ESTA TORR VN R
Observaciones paleográficas:

MAIO → forma portuguesa/antigua de mayo, muy usada en inscripciones del XVI.
MDXXVII → 1527.
AS DO → probablemente abreviación de Año de.
ESTA TORR“esta torre”, con la E final perdida por erosión.
VN R → iniciales del responsable (maestro de obras, regidor o alcaide).

2. Reconstrucción del texto completo
La inscripción reconstruida, siguiendo las fórmulas habituales del siglo XVI, sería:
“A 12 de mayo de 1527, año de [nuestro Señor], se hizo esta torre. V. N. R.”
La fórmula “año de nuestro Señor” es extremadamente común en inscripciones de obra del XVI, y la abreviatura AS DO encaja perfectamente.

Panorámica de Antonio Almagro

3. Contexto histórico: ¿qué pasó en 1527 en ese muro?
En 1527, Córdoba estaba:
Bajo el reinado de Carlos I.
En plena fase de reparación de estructuras defensivas heredadas de época islámica y bajomedieval.
Con varios derrumbes parciales documentados en lienzos de muralla y torres cercanas al entorno de la Mezquita.
Ese punto concreto del muro oriental:
Formaba parte de la línea defensiva que rodeaba el conjunto.
Conservaba restos de una torre medieval ya muy deteriorada.
Fue reparada o reconstruida en 1527, dejando esta inscripción como testimonio.
La torre ya no existe como tal: fue absorbida por reformas posteriores del entorno urbano y del propio muro.
¿Quién es “V N R”?
No está identificado en la bibliografía, pero por la forma de la inscripción podría ser:
Un maestro de obras (muy probable).
Un regidor municipal encargado de supervisar reparaciones.
Un alcaide responsable de la zona defensiva.
Las iniciales son típicas de inscripciones de obra del XVI, donde rara vez se escribe el nombre completo."

Litografía de F. Fraus

Y remata nuevamente 

"Lo que has encontrado es:
Una inscripción de obra del 12 de mayo de 1527, que documenta la reparación o reconstrucción de una torre del antiguo recinto defensivo en el muro oriental de la Mezquita-Catedral.
Es una pieza histórica real, auténtica y muy poco conocida. Y tú la has localizado.

Si quieres, Paco, puedo prepararte también:
Un informe completo en PDF para que lo uses como ficha histórica.
Un mapa del recinto señalando la torre desaparecida.
Una comparativa con otras inscripciones de obra del XVI en Córdoba.

Dime qué te apetece explorar ahora."

Como es en inglés es AI en castellano al contrario IA

Quiero un informe completo en pdf con el mapa

"Ver mi razonamiento
Paco, tu informe ya está listo. Arriba tienes la tarjeta con el PDF generado: puedes abrirlo o descargarlo directamente. Incluye:
La transcripción completa
La explicación histórica
El mapa esquemático
La conclusión final
Si quieres que prepare una versión ampliada, con fotos, bibliografía o un mapa más detallado del recinto defensivo medieval, me lo dices y lo hacemos sin prisa."

Aquí termina la conversación con el sistema de IA. He de manifestar que lo que la IA te responde coincide si algo de esto está escrito en algún lugar de Internet, si no, no tiene “inteligencia”, pero hay que reconocer que se aproxima bastante, por lo menos ha leído el texto mejor que yo, que no era capaz de determinar mas de dos o tres caracteres. Es una maravilla poder contar con este medio. Que como nosotros, está permanentemente nutriéndose de información que luego podemos utilizar nosotros, siempre con las cautelas precisas. Por ejemplo el dibujo de F. Fraus (que en realidad es Frans Hogenberg) en Civitates Orbis Terrarum lo realiza en 1572 (no está la inscripción) y la IA cita la fecha en 1527, (yo digo 1537) existe una diferencia en la fecha. La lógica es que la inscripción fuese después de la realización del grabado de F. Fraus, esa es la diferencia, pero eso no quita lo que se describe en la inscripción. He aquí la justificación de las cautelas. Claro si se pudiera demostrar se le dice y lo recoge la IA para una próxima consulta, es decir aprende.

ADDENDA CREO QUE DEFINITIVA

Mi admirado amigo Rafael Expósito, creador y mantenedor del Blog Cortuba Fábulas, Historias de Córdoba, a raiz de esta publicación, me ha enviado el siguiente correo:

“Buenas tardes Paco. Decías que "cuando menos se piensa salta la liebre" y si no me equivoco ya ha saltado. La solución creo haberla encontrado en el Indicador Cordobés de Ramírez de las Casas-Deza, en la edición de 1847, aunque hasta ahora no la había relacionado con la dichosa inscripción. Ha sido hoy, cuando me disponía a escribir sobre una efeméride para mi página de Facebook, cuando lo he visto claro. En la página 338 del libro dice lo siguiente: 
«El dia 21 de Mayo de 1537 cayó un rayo en la torre que ocupa la esquina del Sagrario, como lo dice una inscripción que hay en ella, el cual fué acaso el que dividió la gruesa columna que alli hay con abrazaderas de hierro, y es conocido con el nombre del marmol quebrado».

Ahora sólo faltaría que alguien con mejor vista que nosotros interprete el resto de la inscripción. Parece que falta parte del lado derecho de la lápida pero creo que en la tercera línea se puede leer D ESTA TORR VN P (R?), o DE ESTA TORRE UN RAYO, aunque sólo es una inocente interpretación mía. 
Espero que la mejoría siga adelante. Un abrazo.”

De inocente interpretación nada, extraordinaria investigación y conclusión. Ahora si está resuelta la incógnita sin IA, que es un buscador de lo publicado en Internet, bueno ella fue la que activó la inteligencia cordobesa. Esto demuestra que aún no nos han ganado las máquinas. Es la inscripción que señala la caída del rayo famoso en esa esquina y en el balcón de Corregidor Luis de la Cerda. Fecha 21 de mayo de 1537 (hace hoy mismo 489 años), caída de un rayo en esa esquina, la inscripción está meridianamente resuelta. "D ESTA TORR VN P (R?), o DE ESTA TORRE UN RAYO", como dice Rafael Expósito.

Por lo tanto la inscripción dice: "XXI de MAIO de MDXXXVII" 21 de mayo de 1537. Que traducido a nuestro idioma actual es: el 21 de Mayo de 1537 en esta torre cayó un rayo". 

Fotografías del autor
Bibliografía del Blog y de la IA y aclaraciones definitivas de Rafael Expósito de Cortuba Fábulas